Ex pareja de Nabila Rifo en el juicio: “Soy inocente”

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Mauricio Ortega es el único imputado por femicidio frustrado, amenazas, violación de morada y mutilación reiterada de la joven a la que le sacaron los ojos. “A Nabila la quiero, es la madre de mis hijos”, afirmó y negó haberla golpeado alguna vez.

Foto Nota
Esta mañana comenzó el juicio oral por la brutal agresión contra Nabila Rifo. El único imputado por el caso es su ex pareja, Mauricio Ortega, a quien se le acusa de femicidio frustrado, amenazas, violación de morada y mutilación reiterada, pues él habría sido quien le sacó los ojos con una llave.

La Fiscalía pide
12 años y 183 días por femicidio frustrado, 15 años de cárcel por mutilación reiterada, 300 días por violencia intrafamiliar y 540 días por violación de morada (esto último por un caso anterior en que entró a la casa a hachazos).

Habrá 62 testigos, 25 peritos y 22 informes periciales en el juicio por el caso que ocurrió el 14 de mayo de 2016 en Coyhaique cuando alguien le golpeó una treintena de veces la cabeza con un bloque de cemento, dejándola con fracturas múltiples en la cara y mandíbula. Esto ocurrió en plena vía pública, a metros de la casa que compartía la pareja.




DECLARACION DE ORTEGA:
Ortega no quiso guardar silencio y accedió a responder las preguntas de la Fiscalía y la Defensa, asegurando que nunca golpeó a la víctima.

Primero fue consultado por la violación de morada en 2015. Contó que no se acordaba la fecha en que ocurrió, pero que el día anterior le había dicho que pasaría a buscar a sus hijos pues su madre, con cáncer terminal, iba a la ciudad y quería que la vieran. Al llegar, aseguró que se encontró con un hombre (Juan Farncisco Remorcoy) que le negó la entrada y que le dijo que no se llevaría a los niños. El se enojó, fue a buscar un hacha al auto y reconoció que le pegó un golpe con la herramienta a la puerta y que desde ahí metió la mano para abrirla. “En ese momento Juan Francisco escapó por la ventana”, aseguró.

Según su relato Nabila bajó las escaleras con los niños, él se disculpó con los dos mayores (“disculpen, su mamá anda haciendo puras tonteras, anda dejando a los chicos solos”) y le dijo a Nabila que no podía negarle a los pequeños, recalcando que “jamás” la agredió y que incluso después de acordar la reparación de la puerta “quedamos como amigos”. Tras ser consultado por el fiscal regional Pedro Salgado, Ortega entró en contradicción al comentar que él se había enojado al ver que los niños andaban solos en la calle y que también se había ofuscado porque supuestamente el hombre tenía droga en la casa. “No, no había droga, me confundí con las palabras”, dijo.

En el turno de la defensa, Ortega destacó que “ella no me tenía miedo”, pues nunca le había pegado.

Sobre el día de la agresión, contó que estaban en un asado en su casa y que Nabila había bebido mucho y de no muy buen humor. Incluso había insultado a un invitado que le pidió que bailara una cueca para bromear con que ella era del campo.

Luego todos se pusieron a bailar y ella se levantó la polera para mostrar los pechos y Ortega la increpó: “Te desubiscaste le dije, pero fue lo único porque alegar con Nabila era tirar palabras al viento”.

Tras ello, dijo Ortega, le habría empezado a decir a una invitada que era bruja y que sabía que un par de amigos eran amantes. La invitada, Alejandra, se sintió incómoda y se fue. Ahí, aseguró que Nábila se enojó: “‘Que ya no me dejai ni tomar, que me cagaste con la plata de mi auto, que no me dejai salir’, y ella llevaba tres meses sin tomar desde la última embarrada. Me dijo que se iba a ir de la casa y ahí bajaron los hijos mayores y ella les dice, ‘miren, me pegó'”, y según su relato los mismos niños le dijeron que ella siempre inventaba eso.

¿Por qué Rifo no bebía alcohol hace tres meses? “porque la última vez, que yo no estaba, que estaba con su mamá, quebró una TV y le quiso pegar a los hijos”, contó Ortega.

La paciencia se le acabó a Ortega, discutieron y Mauricio le dijo que ella no se conformaba nunca por nada, que le tenía “el refrigerador lleno, trato a todos los chicos por igual (dos son de otra relación, te dí la parte justa del auto, de tu comisión, no vas a pretender ganar lo mismo que yo. Y en eso llega la hermana a buscar a los chicos”. Eran cerca de las 5:20 AM. Eso lo exasperó y según contó, le pegó un golpe a la pared de la cocina, así que un amigo que aún estaba ahí lo invitó a fumar afuera. Tras ello, aseguró que subió a acostarse, pero que sintió a la mujer murmurar “no sé si por teléfono o no”, así que bajó y se fue a una camioneta del taller que está en el mismo lugar y se quedó dormido por unos 10 a 15 minutos. Hasta ese momento, él tenía las llaves del auto con que se habría cometido la mutilación. Al regresar no la encontró: “Ah, esta huevona se fue donde su mamá, dije, porque era típico de ella, se ponía a discutir y se iba”, y se fue a la cama.

Este punto fue refutado por la Fiscalía, pues en una primera declaración, Ortega afirmó que cuando se devolvió a acostar, Nabila iba saliendo con sus hijos rumbo a un taxi.

Hay que recordar que el llamado a Carabinero que alertó de lo sucedido, fue a las 6:02.

Siguiendo con la versión de Ortega, él contó que por la mañana llegaron los maestros del taller a trabajar y él siguió acostado. Tipo mediodía no encontró ni su teléfono ni las llaves de su auto y pensó que ella se las había llevado. A las 13:00 llegaron Carabineros preguntando por las llaves del auto y por su mujer. “Le dí nombres de los que estuvieron esa noche y me dicen, le vamos a tomar una declaración en el cuartel y me esposan. Yo pensaba que me acusaban de violación, porque no estaba el auto, pero yo les decía que no había salido de la casa”.

Relató que le tomaron varias muestras sin decirle de qué lo acusaban y que en una oportunidad le increparon que se estaba haciendo el inocente, después de pegarle a tu señora. “Y les dije que yo jamás le he pegado a mi señora, discutimos anoche, sí, pero jamás le he levantado la mano“.

Incluso le dijo al fiscal: “Que (ella) me diga mirándome a los ojos que le he pegado alguna vez, y él me dice ‘eso no va a a ser posible’ (…) cuando me contaron que le habían sacado los ojos y que no los encontraban ahí asimilé todo. Me dejaron solo como una hora. Comencé a asimilar los bocinazos que sentía afuera”.

Tras ello, lo trasladaron a la casa de su cuñado “y vi en la tele lo que estaban diciendo de mí, pensé que era un sueño, me dieron una pastilla, pero dormí a saltos. Dije que quería ir a verla y me dijeron que no, porque me querían linchar (…) y después me fueron a buscar, me arrestan y eso fue todo”. Más tarde aseguró que Carabineros le había dicho que tenía prohibición de acercarse a la mujer y que eso mismo le dijeron a sus familiares.

Consultado por el fiscal, Ortega afirmó que su relación en general con Rifo era buena, pero que ella con alcohol se ponía agresiva. “A Nabila la quiero, es la madre de mis hijos”, dijo asegurando que nunca la amenazó de muerte.

Ortega reconoció que escribió una carta a los medios donde asegura que es inocente. “Soy inocente”, reiteró, afirmando también que Carabineros lo torturó física y psicológicamente, pero que no lo denunció “porque no conocía mis derechos”.

Cuando fue el turno de la defensa, el abogado destacó que Ortega estuvo cuatro días libre y con domicilio conocido, pero que no se escapó, pese a que la frontera estaba a sólo 50 kilómetros y que cuando Carabineros se lo llevó, él entregó toda la ropa que llevaba puesta esa noche (la misma con la que despertó) y que tampoco autorizó que le sacaran muestras de saliva, pelo, y de bajo de las uñas, pero que incluso así no le habían comunicado que encontraran sangre de ella en sus muestras.

También a instancias de la defensa, Ortega dijo que los bloques de cemento pesaban 5 kilos y que él estaba ebrio como para levantarlo y correr detrás de Nabila.

El abogado quiso desarmar la idea de la Fiscalía respecto a la personalidad violenta de Ortega, relevando que nunca Nabila ni otra persona lo denunció por ello, ni tampoco por violencia contra los niños.

También le pidió que destacara que Nabila ganaba su propio dinero en una mueblería, mientras que él se dedicaba a un taller mecánico. Tuvo que contar cómo se conocieron, dando algunos detalles dramáticos. Aseguró que la conoció en un night club y que ella le habría contado que su madre la obligó a prostituirse de pequeña y que incluso Nabila tiene otra hija, a quien abandonó.

DURARA TRES SEMANAS:
En la apertura del juicio, que se espera que dure unas tres semanas, la defensa de Ortega insistió en que “está preso por un crimen que no cometió”, recordando que la primera declaración de testigos, se hace alusión al agresor como una persona de características distintas a las de Ortega, es decir una persona alta y delgada.

Mientras, la quellante por el Sernameg insistió en que la pareja vivía violencia intrafamiliar y que el hecho de sacar los ojos es algo que ya ha ocurrido en otros casos de violencia de género.

La segunda jornada del juicio comienza mañana a las 8:30.

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